El Día Internacional de la Mujer nació de las actividades del movimiento sindical a principios del siglo XX en América del Norte y Europa. El primer Día Nacional de la Mujer se celebró en los Estados Unidos el 28 de febrero de 1909, cuando se convocó la huelga de los trabajadores textiles y mujeres del Partido Socialista de los Estados Unidos protestaron también contra las condiciones laborales en Nueva York en 1908. En 1917, las mujeres en Rusia deciden protestar de nuevo, y luchar por “Pan y Paz” en el último domingo de febrero (cayó en un 8 de marzo en el calendario gregoriano), llevando eventualmente a la adopción del voto femenino en Rusia.
No podemos dejar pasar por alto que en medio de estas celebraciones, aun las mujeres afroamericanas, Negras, Latinas, Tainas, Indígenas y en fin todas las minorías que no son de descendencia blanca u Europea, no tuvieron ninguno de esos derechos, y hoy en el siglo XXI, aún luchamos por co-existir.
El Día Internacional de la Mujer tomó una nueva dimensión global para las mujeres en los países desarrollados y subdesarrollados. El creciente movimiento internacional para las mujeres está ayudando a que la conmemoración sea un elemento unificador, fortaleciendo el apoyo a los derechos de las mujeres y su participación en los ámbitos político, social, cultural y económico.
111 años después y a pesar de muchos avances, podemos sentir las trabas, los atajos que nos ponen en el camino, las puertas que nos cierran, o que muchas veces ni nos dicen que existen. Es lamentable que aún nos vemos poco representadas, luchando por obtener autonomía, equidad, reconozcan nuestra existencialidad. Vivimos constantemente recordando que no somos invisibles, que merecemos estar en elecciones, en las mesas de juntas de oficiales, dirigiendo organizaciones, en posiciones de poder, determinando lo que queremos hacer con nuestros cuerpos. 111 años después, no estamos pidiendo favores, simplemente que no haya distinción de género, estamos luchando eliminar la violencia de género, pues aún no estamos seguras, seguimos exigiendo justicia económica, derecho a la salud sexual y reproductiva; luchamos por vivir, pues los índices de femicidios son alarmantes.
Aún estamos convenciendo a otros que merecemos ser parte de las conversaciones y decisiones que desean tomar sin nuestro consentimiento, que no pueden seguir silenciándonos, que somos inteligentes, capaces, trabajadoras, innovadoras, efectivas y podemos hacerlo simultáneamente mientras cuidamos de las cosas más preciadas y de nuestros hogares.
Este Día Internacional de la Mujer, hay un reto mayor… ¡Hoy me atrevo a retarte!
Es la necesidad imperante de ser más que feministas y preocuparnos por la equidad de los sexos, ¿qué tal si nos preocupamos por amplificar y celebrar a todas las mujeres?
Celebrar nuestras características únicas, nuestras diferencias, nuestras culturas, nuestras razas, nuestra identidad sexual, nuestra capacidad intelectual, nuestros 6to sentido.
¿Qué tal si en vez de enojarnos porque otra mujer logró alto, empiezo mejor a felicitarla?
¿Qué tal si en vez de querer acaparar todo, hago espacio, y ayudó a abrir puertas, para que mi hermana- otra mujer como yo, logre sus metas, y yo pueda ser audiencia celebratoria y no crítica?
¿Qué tal si hoy empiezo a cuidar las espaldas de otra mujer, aunque sea muy diferente a mí, pues todos los días, todas tenemos que lidiar con las injusticias?
¿Qué te parece si en vez de minimizar, destruir la autoestima de otra mujer, para elevar la tuya, dejemos de criticarnos y desear nuestro fracaso?
¿Qué tal si en vez de caminar la vida sintiéndote siempre víctima de la vida, de las circunstancias, decides sacudirte y no permitir que esas experiencias te definen, sino más bien, entiendas que son parte de tu formación; y que eres más que vencedora, porque lo que se creó para destruirte, ¿te ha hecho más fuerte y todavía estás de pies?
¿Qué tal si celebras cada uno de tus pasos, y de las cicatrices que tu caminar te ha dejado, pues narra la historia de una guerrera, aquella que muchos dijeron que no ibas a poder y te dieron por vencida; pero hoy has logrado más de lo imaginaste?
Te reto hoy, a respetarnos como mujeres, a luchar por los derechos de todas. Te reto a que el dolor de una sea el de todas, pues unidas somos más.
¡Pudiésemos mencionar todas las pioneras de este movimiento, pudiésemos mencionar miles de mujeres influyentes en estos 111 años de historia, pero hoy deseamos celebrarte a ti! Si, tu, que muchos no conocen tus luchas y aún sonríes aparentando que todo está bien, tú no te das por vencida, aunque estés agotada; si a ti, que hay querido invisibilizar, caminas la vida con tinta permanente, pues ha decidido, que llegaste para quédate, para que te vean, te oigan y dejar huellas transformativas en otros.
Hoy te celebramos a ti mujer. Todo lo que eres, todo lo que compones. Celebramos tu complejidad, tu dualidad, tu identidad. Celebramos tu hermosura, tu postura, tus vivencias y la forma de contarlas, tus experiencias, tu caminar, tus lágrimas y tu reír. Hoy celebramos que eres fuerte, resiliente, resistente, poderosa, valiosa, y soñadora. ¡Te celebramos a ti, pues eres más que suficiente!
